Padre de día, Gamer de noche

Todos en alguna ocasión hemos dicho la famosa frase: “Es que no me da la vida para tanto titulazo que hay”, “Ojalá el día tuviera 48 horas” o ”Hay que sacrificar algo en tu vida para poder cubrir tanto ocio que nos gusta”

Tanto si eres Gamer ocasional o asiduo, lector avanzado o principiante, oyente multitarea de podcasting o telespectador de películas o series, en alguna ocasión o época de nuestras vidas nos hemos visto con poco tiempo para disfrutar de nuestros hobbys. En concreto quiero hablaros del ámbito de los videojuegos, ese maravilloso mundo que tanto amamos y que tenemos que compatibilizar con las responsabilidades del día a día haciendo que en muchos casos tengamos que sacrificar horas de sueño y descanso.

Conforme avanza la vida, generalmente, tenemos más ocupaciones y responsabilidades. Trabajo, deporte, familia y mascotas se suele cobrar la mayoría de esas cortísimas 24h que tiene el día.

Por ejemplo, la paternidad o maternidad no es el inicio ni el final de nada, ni mucho menos tenemos que sentar cabeza , madurar y dejar de lado nuestras aficiones. ¿O uno deja de ver películas, leer libros, comics o cualquier novela de ficción o de cualquier otro género? El secreto y la clave es organizarse bien el tiempo y por supuesto tener a nuestro lado una pareja, que si no comparte nuestra afición, por lo menos la respeta y sea comprensiva.

Sólo el 16,8% de los adultos considera que los videojuegos son algo exclusivamente para niños y jóvenes”

Los que llevamos ya unos años con la etiqueta de gamer o friki en nuestras espaldas y crecimos en este mundillo ya tenemos hijos pequeños y en algunos casos ya mayores. Esto hace que ineludiblemente tengamos menos tiempo e infinidad de cosas que hacer pero a la vez se abre una posibilidad, un reto que es la de inculcarles o mostrarles a nuestros hijos nuestra afición y sea un nexo de unión imborrable que recordar para toda la vida; ¿o quien no se acuerda de jugar con sus padres a juegos de mesa, cartas, ir a la feria y que nos consigan un juguete en la tómbola o en la caseta de tiro?. Ese tipo de estímulos son los que sería bonito dejar en su retina para siempre.

La franja de edad se amplía: de los adultos de entre 30 y 44 años, el 54,3% juega a videojuegos


Os voy a contar dos ejemplos cercanos los cuales son muy opuestos al respecto de lo que me refiero a tener una pareja comprensiva y que valora inculcar en sus hijos el valor de disfrutar de los videojuegos como una parte de ocio más. Vamos a llamar a mi primer ejemplo el señor y la señora P.

El matrimonio P tiene dos hijos de 5 años. El señor P lleva jugando a videojuegos toda su vida y es un empresario respetable y comprometido con su trabajo y familia. El señor P juega con sus hijos y los cuida. Lleva años jugando delante de ellos mientras el juego visualmente sea aceptable, ahí ya vemos normalidad. No se esconde ni tiene que buscar horas de sueño extra. El señor P hace participar a sus hijos en lo que juega y les pone retos simples, complicidad.
El señor P deja jugar a sus hijos por tiempo limitado y con condiciones y reglas, aquí vemos
compromiso y respeto. El señor P disfruta jugando y lo hace visible en cualquier entorno familiar y de amistad en el que se encuentre, La señora P estando sus hijos entretenidos e interactuando con el entorno, pensando y teniendo retos está más libre y tranquila y lo prefiere a que vean la televisión. Ojo, no digo que la televisión sea mala, pero el videojuego aporta una interacción que hace que estén activos mentalmente mientras que viendo la televisión se está más pasivo.

Vamos con el segundo ejemplo, el matrimonio R. El señor R al igual que el señor P es una persona respetada y comprometida con su trabajo. Tienen una hija más pequeña con la que todavía no puede compartir su afición de momento. Pero el señor R a diferencia del señor P tiene una mujer que ni entiende ni respeta la afición del señor R haciendo que este juegue únicamente en ratos libres en los que está solo y en horarios de sueño (siestas y altas horas de la noche). El señor R encima tiene que soportar en público delante de familia y amigos las constantes mofas de su pareja por el hecho de disfrutar de su afición. El señor R juega tan frustrado y en horarios tan limítrofes que rompe mandos a la mínima que se enfada y pierde dando visibilidad y razón a la señora R. Aquí no vemos valores como la complicidad, normalidad, compromiso ni respeto que con el señor P sí que se observa.

El 64,9% de los progenitores considera que jugar a videojuegos con sus hijos les ha servido de alguna forma para estrechar lazos con ellos


La conclusión de estos dos ejemplos es que hay que normalizar, respetar y disfrutar cualquiera que sea nuestra afición ya que si uno es feliz es más fácil hacer feliz a los que te rodean.

Además de todo lo comentado también podemos vernos abocados a jugar a horas un tanto intempestivas porque recordar la famosa frase que os comentaba en el inicio: “Es que no me da la vida”. Esta situación hace que, bien por fatiga o por no poder hacer ruido tengamos que elegir nuestros títulos cuidadosamente para que nos nos cansen y los abandonemos, o juegos en los que son un pozo de horas, cooperativos y no tengamos la sensación de endgame nunca.

Os pondré un ejemplo para que lo entendáis mejor.  Un juego como Red Dead Redemption 2 a altas horas de la noche, cansado, con lectura de subtítulos y con esos largos paseos a caballo hace que te entre sueño en los primeros minutos. En más de una ocasión me he quedado dormido con el mando entre las manos con un fatal desenlace para el caballo, ¿os hacéis una idea de lo que le acaba pasando, verdad? En cambio juegos con una acción frenética como puede ser Doom, de ID software, en el que como te despistes un segundo tienes decenas de oleadas de fuerzas demoníacas pisándote el cuello pues mucho sueño no te puede dar porque estás muerto en menos de lo que tardas en parpadear. No estoy criticando un juego y alabando el otro, solo que hay ciertos juegos que el camión de arena te entra antes en los ojos que otros y eso hace que te plantees qué tipo de títulos vas a jugar en esas condiciones.

¿Y vosotros qué me comentáis al respecto? ¿Sois jugadores más diurnos o nocturnos? ¿Tenéis todo el tiempo que desearías para vuestros hobbies o siempre tienes la sensación que no llegas a toda la oferta que tenemos hoy en día por la cantidad de tareas y responsabilidades que se acumulan?

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